sábado, 17 de enero de 2015

Ángeles que no se pierden Parte II


Técnicamente no nos perdimos. Sabíamos perfecto donde estábamos. También cómo volver pero no pudimos encontrar el camino que nos llevaba a la salida hacia la playa.

Si se hiciera una competencia entre Agus Nazar y yo acerca de quién es más desorientada, no sabría decir quien la ganaría.  Agus es un desastre para ubicarse y quien suscribe, digamos que también. Como estábamos cansadas, decidimos salir a caminar en lugar de correr y en vez de ir por la playa, fuimos por el bosque. Le mostré mi recorrido y le encantó. Perfecto... hasta que decidimos innovar. Descendimos por un camino de tierra que presumimos nos llevaría a dar una vuelta hacia la playa. 

Como somos mujeres y además, amigas y ahora socias, la caminata iba acompañada de una buena charla ,o podría decirse que la charla iba acompañada de una caminata. Nuestra atención al entorno no estaba en el trayecto.  Luego de 40 minutos de caminar, nos encontramos una pareja de canadienses y nos quedamos charlando, En un muy claro inglés nos indicaron que si seguíamos por ese camino durante un kilómetro nos encontraríamos con la salida al Auto Mercado. Listo. Entendido. 

Continuamos charlando y a medida que iban pasando los metros dejamos de ver casas, gente, perros y cada vez era más desolado. El calor se hacía cada vez más presente y nuestros cuerpos empezaron a sentirlo. Nuestra charla mutó a dudas acerca de la veracidad de las palabras de los amigos canadienses, nuestra permanente ignorancia acerca de la ubicación en general y las quejas sobre este último tema.

A la media hora, ya llevamos casi hora y media, aparece una seguidilla de turistas en cuatrimotor acompañado de su guía. Lo frenamos y volvimos a preguntar: "¿Es por acá la salida al Auto Mercado?" . "No, este camino las lleva a Villa Real que es un pueblo cercano", "No" cantamos en coro. ""Retomen y cuando vean una casa al costado, suban porque es ahí" Otra vez sopa. Llegamos, doblamos y caminamos hasta que vimos que no era el trayecto buscado. 

Volvimos al camino principal y el calor ya estaba mucho más fuerte. Elaboramos planes de escape ya que ya habían pasado dos horas y el bendito camino no aparecía. Lo que si apareció fue un auto, nos subimos y dos gringos amablemente nos llevaron a destino. Desde ya que hubo previa invocación a nuestros respectivos ángeles y como corresponde, un agradecimiento posterior. Un poco deshidratadas por el calor, volvimos y disfrutamos un poco de la pileta. Supongo que Alejandro se está entrenando porque ya son varias veces las que me está salvando. Gracias de nuevo.

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