miércoles, 7 de marzo de 2018

Hoy


        Hoy me cruce con una amiga en el bar Chiringuito que está sobre la playa. Ella estaba tomando un vino blanco y su amigo una cerveza.  Yo recién llegaba y tenía a Alejandro en mis brazos. Nos quedamos hablando unos minutos y le conté que había estado en Buenos Aires para las fiestas. Me preguntó si tenía ganas de volver a vivir en BA. Le respondí con una frase que repetíamos con mi amigo argentino Gonza cuando vivíamos en Refundores. “Aquí somos pobres pero vivimos como ricos”.  

      A ninguno de nuestros amigos de Tamarindo le sobra la plata. A veces llegamos justos al fin del mes. Tampoco somos pobres. Es una exageración para ilustrar un punto.  No tendremos casas lujosas ni autos de primera gama pero podemos ver increíbles atardeceres sobre el mar. Comemos sabrosas frutas tropicales.  Tenemos monos, iguanas y ardillas en nuestros jardines.  Es verano todo el año. Trabajamos sin estresarnos. La gente en la calle es amable. No hay bocinas, tráfico ni piquetes. Podes ir a la oficina en chancletas y con el traje de baño abajo. Los amigos y conocidos se acercan hasta convertirse en familia. El café es riquísimo. Vivís acorde a los horarios de la naturaleza. Te reís seguido y no necesitas cosas materiales para sentirte bien.

      Me gusta que esa filosofía de vida se impregne desde chico en Alejandro. Me parece importante que él tome valores tan fundamentales como la simpleza, la gratitud, el cuidado por la naturaleza, la bondad, la confianza y el amor. También me parece importante que sepa defenderse en la vida. Creo que en estos primeros años Alejandro se merece crecer en un lugar así. Sabemos que es duro porque eso implica estar lejos de las familias y de los amigos de toda una vida. También nos perdemos ver crecer a nuestros sobrinos pero no se puede todo. Hay que elegir. Hoy estamos en este camino. No lo hacemos rechazando lo anterior si no que, incorporando lo nuevo, realizamos algo propio, algo nuestro. Estamos haciendo nuestra versión tica con antecedentes greco argentinos. Estamos creando nuestro presente que será el futuro pasado de nuestro hijo.
 
     Queremos que se acuerde de su infancia entre monos, mangos, pura vida y surf. Queremos que se enamore de la simpleza antes de complicarse la vida.  Queremos que Alejandro sepa ser agradecido de lo que tiene y que no se lamente por lo que no tiene. Porque así son los ticos: agradecidos. Nos encanta pensar que desde chico va a convivir con niños de otras nacionalidades, idiomas y culturas. La diversidad no va a ser un concepto abstracto sino que será su realidad.  Empezando por sus padres. Además, este es el lugar donde conocí a Dimitri y donde me enamoré de él.

      Al tener nuestras raíces en dos continentes, esta familia     está predestinada a viajar.  Espero encontrarlos aquí o en algún otro rincón del mundo.
 

 

 

3 comentarios:

  1. Fue un placer verte de nuevo amiga!!! Alejandro es un divino!!! Y vos y Dimitri son de las parejas más hermosas!!! Que Dios te siga bendiciendo en grande!!!!

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  2. What a lovely description of your life as ticos.
    Pure vida!
    Anna Maria

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  3. Elige tu propia aventura! Igual aunque lejos, siempre cerca.

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