domingo, 19 de marzo de 2017

Encontrarse con el otro tal cual es

Hace años alguien me dijo que amaba a su marido no a pesar de sus defectos sino a partir de sus defectos.  No lo capté del todo. Me imaginé “ok lo quiere porque lo malo y lo bueno vienen bajo el mismo envoltorio”. Recién ahora después de 1 año y 2 meses de convivencia entiendo lo que me quiso decir.
            Cuando uno ve bajo el cristal del amor cambia la perspectiva. Es la única forma de querer a alguien de verdad. No es un “lo amo a pesar de” sino “lo amo como es”. Creo que sólo se puede lograr en las situaciones donde los defectos del otro permitan que la relación fluya. Y eso depende de la combinación de personalidades. De lo contrario se convierte en un sacrificio. Y eso es otra cosa. 
            Conozco una pareja donde la mujer, con tal de encajar con la personalidad de su marido, se fue apagando. Él es tan ácido, inconformista e inseguro, que ella dejó de expresar ciertos sentimientos con tal de “no despertar a la bestia”. Ella habla cada día más bajo, no se ríe a carcajadas, no hace nada “fuera de lugar”. Muy triste.
            Valoro en cambio la valentía de mujeres que eligen ser felices por ellas mismas y no depositan sus vacíos en sus parejas. Ayer mismo, hablaba con una amiga que encontró en el surf su plenitud. Los días que va a surfear se cargan de energía, adrenalina, diversión, desafío y felicidad. Surfear la volvió más segura, independiente, alegre, ágil y flexible.
              Ahora que viene mi hijo Alejandro, espero ser de las madres del estilo “surfistas”, quienes saben quererse por ellas mismas y aceptan a sus hijos como son, sin querer moldearlos a sus expectativas. Espero aprender a amar sus debilidades y defectos tanto o más que sus virtudes. Espero que él me enseñe a querer de un modo distinto. Nosotros lo estamos esperando con todo nuestro amor.






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