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Sin filtros

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            El jueves pasado fui a cenar a la casa de unos amigos, Harry y Mary Lee. Harry es irlandés y su mujer, Mary Lee, canadiense. Entre copas nos pusimos a hablar sobre cómo Playa Tamarindo había afectado la vida de cada uno. Y así salió el tema de los filtros.  La realidad es que una vez que llegué acá me di cuenta de la cantidad de filtros que rodeaban mi cabeza y mi corazón. A medida que el calor te hace desprenderte de la ropa, zapatos cerrados, peinados y demás arreglos, también te vas desprendiendo de parámetros mentales con los que vivías y te sentías seguro. Es como si la playa obligara a sacarte aquello que no va con uno y poco a poco, va descubriendo su esencia que quizás estaba escondida debajo de tantas capas de celofán.  Para peor, ese celofán no sólo tapaba aspectos de la personalidad del que lo lleva sino que también nubla la vista para ver a los demás, tal como son. Es raro de explicar pero ...

Pura Vida y Let it be

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Hoy me puse a pensar que pura vida puede también traducirse como "let it be", "soltar" y "seize the day". Mi forma de ser me lleva a querer controlar, saber, deducir,  anticiparme y estar en todo. Una fiaca.  Lo sé... Pero  también sé que las cosas pasan por y para algo. Haber caído en el país de la pura vida no fue casual. Tamarindo me está enseñando a dejar que Dios, el destino, la Energía, o como cada uno lo llame, haga su trabajo sin intervenir.  Es todo un aprendizaje, una práctica, una filosofía de vida.   Soltar también es dejar que las cosas tomen su curso sin querer moverlas a mi antojo. Es dejar que las personas sigan su camino, salir de mi estructura para conocer otros estilos de vida, es saborear el presente sin pensar en mañana y es jugarmela por lo que quiero. Ojalá esta filosofía me acompañe siempre y en todo lugar. Practicar yoga casi todos los días me ayuda mucho a vivir el presente y a no abrumarm...

Recalculando

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En estos dos meses pasó de todo. Me fui a Buenos Aires, Uruguay y volví a Costa Rica.  Desde que llegué sus abrazos contrarrestaron el intenso frío que me tocó. Fue raro estar de visita en mi propia ciudad. Al principio me costó adaptarme. Primer día: 8 grados y llovía copiosamente.  Me quedé adentro de la casa de mis viejos. Abrigada, muy abrigada y mimada, muy mimada. Me hacía falta ese volver a ser hija, hermana y tía. Fue como cargar el tanque con Fangio Premium Mega Turbo. Durante las mañanas trabajaba para la Asociación de Desarrollo de Tamarindo en todo lo relacionado a gestión de contenidos y fondos y después tenía el resto del día libre para mí. Me di tiempo para charlas largas con mis amigas del alma, a las que conozco desde que usábamos trencitas y jugábamos a la soga en los recreos. Habían pasado 10 meses pero parecía que había pasado un solo día. En seguida conectamos. Las ídolas organizaron un viaje a Colonia del Sacramento, Uruguay. Comimos, recorrimos, reí...

Miedo a acostumbrarme

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      A medida que pasan los días y los meses, me voy haciendo mi rutina. A veces uno se va lejos de su país para huir de las rutinas y luego de un tiempo en un lugar diferente, termina cayendo en una nueva.  Es así, el hombre es un animal de costumbres. Poco a poco voy encontrando mi lugar, mis tiempos, mis espacios, mis amigos y ese Tamarindo al que llegué el 10 de diciembre ya no me resulta tan extraño.              En los últimos dos meses, me dediqué  muy fuerte a mi trabajo y perdí un poco la conciencia acerca de las muchas razones por las que vine acá. Una de ellas es justamente tratar de mejorar el balance entre vida laboral y vida personal/social/espiritual. Y al principio fue así pero luego, y sobre todo, desde que tengo este trabajo en la Asociación de Desarrollo, ese balance se fue perdiendo y pasaba varias horas fuera de casa. Muchas reuniones, marchas (si, una marcha por el reclamo de agua), eventos, ...

Menos siempre es más

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   El otro día me puse a pensar en las diferencias que hay entre vivir en una ciudad y en un pueblo. Una de las más llamativas es cómo uno se adapta a vivir más despojado. Desde que llegué a Tamarindo, este pequeño pueblo sobre el mar Pacífico al norte de Costa Rica hace ya 8 meses, mis pertenecías entran en dos valijas, ah… y un carry on. En serio, en este tipo de pueblos donde hace calor todo el año, uno se viste con pocas ropa, informal y relajada. Y no se necesita mucho más.    Me acuerdo que una amiga en Buenos Aires me preguntó antes de venir cómo iba a hacer con mi ropa y mis cosas. “Me imagino que te vas a llevar todo tu ropero, ¿no?” me decía mirándome con preocupación. Y la verdad es que no. Traje poco y luego mamá me trajo un par de vestidos más útiles para sortear el calor tropical. Y así vivo. Feliz.  En Buenos Aires necesitaba más. Allá uno está más pendiente de la moda, de las publicidades y del entorno. Y quieras o no te influye. Acá no ll...

Festejar las primeras veces

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Mañana es mi cumpleaños y se cumplen 6 meses desde que me fui de Buenos Aires. Les cuento algo que me pasó recién y que impulsó la escritura de esta nota. Hoy volviendo a mi casa vi a un perro con correa que parecía perdido, estaba solo y a medio metro de la puerta de casa. No había nadie cerca y el perro iba de lado a lado, sin rumbo. Lo tomé de la correa y por suerte tenía chapa con su nombre y teléfono de sus dueños. Los llamé. Felices me pidieron que esperara que no se tardarían en buscarlo.  Pasó casi una hora y lo cuidé en él en el jardín de mi casa. Tenía un olor horrible y estaba asustado. Pobrecito. Le di agua. Lo vinieron a buscar hace un rato, el perrito movía la cola encantado. Ahí me di cuenta que me pasaron muchas cosas nuevas  Lo que más me gusta de este cumpleaños es festejar que fueron 6 meses de hacer muchas cosas por primera vez. Agradezco a la vida por: -  Enseñar español en una escuela con alumnos de Suiza, Alemania, Francia y USA -  Ayudar ...

Miscelánea

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Voy a escribir esta entrada como salga, sin planear, sin revisar y sin controlar. En estos últimos días estuve pensando varias cosas. Uno: Me encantaría poder lograr tal vida interior que los acontecimientos externos, positivos y negativos, alegres y tristes, no me afecten en demasía. Ejemplo: el martes tuve una excelente salida, el miércoles estaba feliz y se notaba. ¿Por qué esperar a esos momentos para ser feliz? Quiero ser feliz ahora, sean cuales sean mis circunstancias. Dos:   Qué fácil y rápido que juzgamos a la gente. Qué incómodo es vivir con estereotipos rígidos. Te condicionan. En mi trabajo nuevo estoy conociendo gente de otros países y haciendo tareas nuevas.  En sólo un mes me he llevado gratas sorpresas.  Aprendí a no juzgar de antemano. A ponerte el lugar del otro. Tres: Uno atrae lo que piensa. Y esto no es “zen bullshit”. Es así. Por lo menos a mí me ocurre. Mientras daba clases en Wayra, ayudaba a una ONG que trabaja para el bienestar...